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El proyecto “Aulas Socio-Ecológicas Interactivas” tiene como objetivo co-crear una maqueta interactiva con fines educativos y de divulgación, en colaboración con investigadores del Instituto Milenio SECOS y comunidades educativas de liceos públicos de Tongoy, Valparaíso y Llico. Esta maqueta integrará contenidos sobre Sistemas Socio-Ecológicos (SSE) costeros, resultados de investigación del instituto y las principales interrelaciones entre comunidades humanas y ecosistemas marinos, mediante el uso de tecnologías de realidad aumentada.
La iniciativa busca fortalecer el conocimiento científico sobre los Sistemas Socio-Ecológicos costeros en comunidades escolares, a través de un proceso participativo que culmina en el desarrollo de una maqueta física e interactiva. Este recurso permitirá explorar la complejidad de las relaciones entre ecosistemas marinos y actividades humanas, integrando ciencia, territorio, tecnología y saberes locales.
El proyecto contempla cuatro etapas principales. En primer lugar, el levantamiento de contenidos se desarrollará junto a investigadores y comunidades educativas, abordando aspectos ecológicos y sociales de los territorios costeros. En una segunda etapa, se diseñarán actividades pedagógicas en conjunto con docentes, incluyendo talleres y salidas a terreno. Posteriormente, los contenidos serán transformados en recursos audiovisuales e integrados en una maqueta física con activación mediante realidad aumentada. Finalmente, se implementará una etapa de evaluación y proyección, donde la maqueta será presentada en los liceos y utilizada como herramienta educativa y de divulgación científica.
El proyecto se desarrolla junto a comunidades educativas de tres liceos públicos con vocación acuícola y marina: el Liceo Bicentenario Carmen Rodríguez de Tongoy, el Liceo Marítimo de Valparaíso y el Liceo Filidor Gaete de Llico. La iniciativa involucra principalmente a estudiantes de 1° a 3° medio (entre 13 y 16 años) y a docentes de ciencias y artes, conformando grupos de trabajo en cada establecimiento para actividades en aula y terreno. A su vez, el proyecto se proyecta hacia toda la comunidad educativa —incluyendo otros cursos, apoderados y actores locales— a través de instancias de difusión, con contenidos diseñados para ser accesibles y significativos para todo público.

Ubicado en pleno borde costero de su comuna homónima, en la Región de Valparaíso, el Liceo Bicentenario Marítimo de Valparaíso orienta su formación hacia el desarrollo integral de sus estudiantes, promoviendo activamente su acceso a la educación superior. Con un marcado enfoque inclusivo y científico-humanista, la institución fomenta un profundo vínculo de su comunidad escolar con el entorno oceánico, aportando directamente al desarrollo socio-cultural de la ciudad puerto. En este contexto de vocación marítima y arraigo territorial, esta experiencia cobra especial relevancia, ya que representa la primera actividad oficial que el Instituto Milenio SECOS desarrolla en conjunto con este establecimiento, marcando un hito inicial para acercar la ciencia y la sustentabilidad a las nuevas generaciones.
Para materializar este primer encuentro, se escogió a Quintay como el escenario ideal. La elección de este territorio fue impulsada tanto por su extraordinaria biodiversidad como por el propósito de brindar a las y los estudiantes la oportunidad de salir del aula y de su entorno urbano habitual. De esta manera, pudieron explorar nuevas áreas naturales, ampliar su conocimiento sobre la región y vivir una experiencia de conexión directa con los ecosistemas costeros.
Ubicada en la comuna de Casablanca, en la Región de Valparaíso —a aproximadamente 45 kilómetros al sur de la capital regional—, Quintay es una pintoresca localidad costera de alto valor patrimonial y ecológico. Durante nuestra travesía recorrimos el sector costero bordeando Playa Grande, una extensa franja de arena dorada que se conecta directamente con el Humedal Estero El Jote. Este ecosistema resguarda una notable biodiversidad que integra remanentes de bosque esclerófilo con especies como peumo, boldo y molle, junto a un refugio vital de fauna silvestre donde conviven coipos, mamíferos marinos y una variada avifauna —como pilpilenes, zarapitos, gaviotas de Franklin y patos jergones— que transitan e intersectan entre el agua dulce del estuario y la inmensidad del Océano Pacífico.
Primera visita al Liceo Bicentenario Marítimo de Valparaíso, donde presentamos el proyecto a la comunidad educativa. En esta instancia, coordinamos las próximas actividades, incluyendo el taller en aula y la salida a terreno a Quintay en mayo, dando inicio al trabajo colaborativo con estudiantes y docentes.
El 20 de mayo, junto a un grupo de estudiantes de 4to medio del Liceo Marítimo Bicentenario de Valparaíso, realizamos una nueva actividad en aula y terreno, donde partimos en el liceo para luego trasladarnos a la caleta de Quintay, reconocida por su turismo y pesca artesanal.
En la actividad, replicamos la metodología de actividades en aula y la presentación con los contenidos en torno a los conceptos en torno a socio-ecología costera y las interacciones entre los elementos del sistema, esta vez, adaptamos también los contenidos a la zona de Valparaíso y al enfoque hacia las transformaciones urbanas y geográficas que conversamos con la profesora a cargo como un foco a profundizar.
Así, posterior a la presentación en aula, repasamos aspectos relevantes de la zona costera de Valparaíso, marcada por el turismo, el transporte e infraestructura portuaria, la pesca y el desarrollo turístico y urbano en la costa.
Posteriormente se formaron los grupos y realizamos el mapeo participativo, donde las y los estudiantes identificaron lugares clave de la bahía de Valparaíso y las interacciones entre los elementos del sistema costero. Posteriormente, recorrieron distintos sectores de la caleta de Quintay para observar en terreno cómo interactúan las personas, la biodiversidad y las actividades productivas que han marcado la historia y el presente de la localidad.
En la caminata guiada, junto a las y los estudiantes exploramos el borde costero y el humedal “El Jote”, identificando especies de la zona intermareal y observando las múltiples interacciones ecológicas que ocurren en estos espacios, conectando los contenidos vistos en clases con experiencias reales en el territorio. En terreno, también conocimos parte de la historia de la ballenera de Quintay y los impactos de esta actividad en la biodiversidad de mamíferos marinos en Chile. También repasamos aspectos de la extracción de recursos bentónicos y pesca, además de identificar elementos de infraestructura turística que impactan los ecosistemas costeros.
La actividad contó con la participación de la profesora del liceo Miriam Pérez, docente de Geografía, Territorio y Desafíos Socioambientales; la investigadora y veterinaria Camila Calderón-Quirgas del CEMM-Chile; y Fernando Mejías, director de comunicaciones de SECOS, quienes acompañaron el recorrido y las actividades de aprendizaje en terreno.
Cada salida nos acerca un poco más al objetivo de este proyecto: construir herramientas educativas innovadoras que integren ciencia, territorio, tecnología y saberes locales para comprender la complejidad de nuestros sistemas socio-ecológicos costeros.
Emplazado en la histórica caleta de Llico, en la provincia de Arauco (Región del Biobío), el Liceo Filidor Gaete Monsalve se consolida como un pilar educativo fundamental para su comunidad. Con un fuerte arraigo territorial y una identidad profundamente ligada al mar, la institución orienta la formación de sus estudiantes integrando el enorme valor de su entorno natural y cultural. En este escenario de innegable vocación costera, la colaboración con el Instituto Milenio SECOS cobra un sentido especial, representando una valiosa oportunidad para conectar a las nuevas generaciones con la ciencia, la sustentabilidad y el cuidado de su propio patrimonio local.
Para materializar este aprendizaje y llevarlo más allá del aula, la experiencia incluyó un recorrido guiado por los ecosistemas más representativos de la zona. Durante la jornada, las y los estudiantes tuvieron la oportunidad de explorar la extensa playa de Llico y realizar una visita de reconocimiento al ecosistema del Humedal Tubul-Raqui. Estas salidas a terreno permitieron a la comunidad escolar observar de primera mano la biodiversidad de su entorno y reconocer las interacciones vitales que allí ocurren, sentando las bases para una comprensión mucho más profunda de la riqueza socio-ecológica que habitan a diario.
Ubicada en la comuna de Arauco, en la Región del Biobío, Llico es una pintoresca localidad costera de profunda tradición pesquera y con un extraordinario valor ecológico. Durante nuestra travesía, recorrimos el borde costero que comprende la hermosa Playa de Llico y las inmediaciones del Humedal Tubul-Raqui, considerado uno de los sistemas estuarinos y de marismas más extensos e importantes de la zona centro-sur de Chile.
Este vasto ecosistema actúa como un refugio vital para una asombrosa biodiversidad, donde parches de vegetación hidrófita —como totoras, juncos y plantas halófitas— brindan cobijo a una inmensa variedad de vida silvestre. En el humedal conviven mamíferos nativos como el coipo y una de las concentraciones de avifauna más relevantes del país, albergando especies emblemáticas como el cisne de cuello negro, el flamenco chileno, garzas, zarapitos y diversos patos silvestres que transitan e interactúan en el punto donde se cruzan las aguas dulces del estuario y el entorno marino del Golfo de Arauco.
El 26 de mayo vivimos la última actividad en aula y terreno, junto a estudiantes de 1° medio del Liceo Filidor Gaete Monsalve de Llico, en pleno Golfo de Arauco.
La jornada, como en las actividades previas, partió con una presentación con los principales conceptos socio-ecológicos y relacionados a los Objetivos de Aprendizaje del currículo escolar. También, nuestra asesora de educación ambiental Camila Calderón-Quirgas, complementó este diálogo presentando aspectos sobre el avistamiento de cetáceos y mamíferos marinos en el Golfo de Arauco, una zona de relevancia para el estudio y conservación de estos animales, como también para el turismo y su potencial de desarrollo en la zona.
Luego, realizamos el mapeo participativo para reconocer los elementos clave del Golfo de Arauco en torno a las actividades socioeconómicas, espacios de conservación, presencia de recursos bentónicos, pesca artesanal y presiones antrópicas.
Como en cada salida a terreno junto a los estudiantes, trabajamos con una ‘Bitácora de Terreno’, para identificar los elementos del sistema, características geográficas y climáticas, actividades humanas, presiones sobre el ecosistema, interacciones y biodiversidad costera.
Y nos subimos al bus que nos llevó a recorrer primero la playa y caleta de Llico, donde vimos la pesca artesanal y las especies presentes en la playa, para luego seguir recorrido hacia y el Santuario de la Naturaleza Humedal Tubul-Raqui, donde observamos en terreno cómo interactúan las personas, la biodiversidad y las actividades productivas que confirman este sistema socio-ecológico costero.
A través de la observación directa, las y los estudiantes pudieron relacionar los contenidos vistos en clases con su propio entorno, comprendiendo que los ecosistemas costeros no funcionan de manera aislada, sino que forman parte de una red interconectada, donde naturaleza y comunidades están profundamente relacionadas.
La actividad contó con la participación de la profesora y coordinadora de Medio Ambiente del liceo Patricia Molina; la investigadora y veterinaria Camila Calderón-Quirgas; y Fernando Mejías, director de comunicaciones de SECOS.
Con esta salida, culmina la etapa de trabajo en terreno del proyecto del PME Aulas Socio-Ecológicas Interactivas. Durante las últimas semanas recorrimos Tongoy, Quintay y Llico, explorando los marcos y conceptos principales del estudio de los sistemas socio-ecológicos, trabajando junto a las comunidades escolares para conocer cómo estudiantes y docentes comprenden y representan sus territorios.
Ahora comienza una nueva etapa: trabajar junto al equipo de investigadores del SECOS; sistematizar toda la información recopilada junto a los estudiantes, comparar los resultados y avanzar en la co-creación de contenidos que se integrarán a una maqueta interactiva con realidad aumentada, que reunirá ciencia, territorio, tecnología y saberes locales para fortalecer la educación y divulgación sobre los sistemas socio-ecológicos costeros.
Emplazado en la localidad costera de Tongoy, en la Región de Coquimbo, el Liceo Carmen Rodríguez es un pilar formativo fundamental para las y los jóvenes de esta tradicional zona pesquera y acuícola. Con una identidad profundamente ligada a su entorno marítimo, el establecimiento fomenta el desarrollo integral de sus estudiantes, relevando el valor de la riqueza cultural y ecológica de su bahía. La relación del Instituto Milenio SECOS con esta vibrante comunidad educativa cuenta ya con una trayectoria consolidada, marcada por instancias previas donde se han entrelazado la ciencia, el arte y la memoria local. A través de proyectos significativos —como la co-creación de un colorido mural de pintura sobre el ecosistema marino y la elaboración de un innovador mural de cerámica con arcilla local, donde los estudiantes modelaron un “banco de memorias” con ostiones— se ha forjado un sólido vínculo de confianza y trabajo colaborativo.
Para continuar nutriendo esta alianza y llevar el aprendizaje más allá de la sala de clases, esta nueva experiencia nos invitó a recorrer los ecosistemas clave de la zona. Durante nuestra visita, exploramos la extensa Playa de Tongoy y nos adentramos en la red de humedales costeros que flanquean la bahía, recorriendo los humedales Salinas Chica, Salinas Grande y Pachingo. Esta inmersión en terreno permitió a la comunidad escolar observar de cerca la rica biodiversidad que caracteriza a estos ecosistemas estuarinos, reconociendo in situ las interacciones socio-ecológicas que sostienen y dan vida a su propia costa.
Ubicada en la comuna de Coquimbo, en la Región de Coquimbo, Tongoy es una emblemática localidad costera de la zona semiárida de Chile, ampliamente conocida por su vocación mariscadora y el alto valor ecológico de su bahía. Durante nuestra travesía, recorrimos la franja costera de la Playa de Tongoy y nos adentramos en la red de ecosistemas estuarinos que componen los humedales Salinas Chica, Salinas Grande y Pachingo.
Este complejo de humedales costeros actúa como un oasis de biodiversidad en medio del paisaje árido, resguardando especies vegetales adaptadas como totoras, junquillos y vegetación halófita. Su presencia es fundamental para el descanso, nidificación y alimentación de una enorme variedad de vida silvestre, destacando como un punto estratégico en la ruta de aves migratorias y residentes. En estos cuerpos de agua y sus playas adyacentes conviven especies como el pilpilén, el zarapito de pico recto, la garza cuca, el pato jergón y el flamenco chileno, configurando un mosaico natural donde se entrelazan las aguas continentales, las dunas y la riqueza marina de la bahía.
El 13 de mayo, realizamos la primera actividad en aula y terreno junto a estudiantes de tercero medio del Liceo Carmen Rodríguez de Tongoy.
La jornada, comenzó con una presentación general del proyecto, que incluyó un recorrido por los contenidos de ecología, sistemas, e interacciones entre sistemas sociales y naturales. En esta presentación, incluimos ejemplos locales de los contenidos, focalizados en comprender las dinámicas de la extracción de recursos marinos, la pesca artesanal, la acuicultura de moluscos, el desarrollo costero y los posibles efectos del cambio global en estos sistemas.
Además, reflexionamos sobre las principales presiones que enfrentan los sistemas naturales locales y sus implicancias sobre las actividades humanas que sostienen, que fue la base para un posterior mapeo participativo de los propios escolares.
En este mapeo, las y los estudiantes identificaron los lugares más representativos e importantes de la bahía, las interacciones entre los diferentes elementos de la bahía de Tongoy, las principales actividades económicas y los impactos de la actividad humana en la zona.
Luego, nos subimos a un bus a recorrer los tres humedales de la bahía: Salinas Grande, Los Litres y el Pachingo, observando en terreno elementos clave del sistema socio-ecológico de Tongoy.
De esta forma, entendimos que todo forma parte de una red interconectada que sostiene la vida y la identidad local. La experiencia permitió que los estudiantes conectaran los contenidos aprendidos en clases con el territorio que habitan día a día, fortaleciendo un aprendizaje cercano, significativo y basado en contexto.
La actividad contó además con la participación de la profesora Paula Silva de Artes Visuales del liceo, la investigadora y veterinaria Camila Calderón-Quirgas del Centro de Estudios de Mastozoología Marina, quien además es nuestra asesora de educación ambiental del proyecto; y de Fernando Mejías, director de comunicaciones del SECOS, quienes acompañaron el recorrido y desarrollaron las actividades en aula y en terreno.
La metodología de nuestro proyecto «Aulas Socio-Ecológicas Interactivas» se fundamenta en el Aprendizaje Basado en Indagación (ABI). Esta estrategia didáctica garantiza que tanto el trabajo en el aula como la investigación en terreno estén profundamente vinculados con los Objetivos de Aprendizaje (OA) del currículum oficial del Ministerio de Educación de Chile para la enseñanza media. Nuestro enfoque se estructura en torno a la comprensión de los Sistemas Socio-Ecológicos (SSE) costeros, explorando las interconexiones fundamentales entre los sistemas sociales y naturales.
Para lograr este propósito, el diseño pedagógico de la experiencia se articula en tres grandes etapas interconectadas:
